lunes, 24 de octubre de 2011


Me llamarás pesado pero desnudo es como mejor se está. Al entrar en este avión el primero, cosa que nunca había hecho, me dieron ganas de secuestrarlo. "A Soria". Darte una tila y tirar para la playa idónea. Y a vivir en las hamacas comiendo frutas y pan con chorizo.
El otoño me pide guerra.


lunes, 17 de octubre de 2011



"...esa intensidad tan intensa..." como diría el Dr. Feo. Quizá hay demasiada intensidad en mí, a veces, en el poso de tanto exceso pasado. El gruyere de mi cabeza. No sé. Echo el freno de mano para no estropearlo todo pero el olor a zapata quemada se hace insoportable. Sigo sin saber qué hacer. Si me dejo ir no me aguantarías. Ni tú ni nadie.

Pero se da la circunstancia de que, aunque no parezca que la solución eres tú, tú has sido la solución desde hace más de ocho años. Son hechos que intento meter en el guiso, aún a costa de que me mires mal y me eches de la cocina. ¿Te sirvo para el aderezo?

Entre medias naranjas y medios limones voy actualizando nuestros enlaces. Quizá estoy más serio, pero vendrán más sonrisas cuando sintonicemos un poco mejor nuestro futuro. Ese que ya está pasando. Con tus risas a veces, tan curativas.

Y sobre todo, confiar. Ciegamente. Como en un madero en medio del temporal.

Pasará la tormenta. Te lo aseguro.


jueves, 22 de septiembre de 2011

Miremos al norte

Es casi la hora. Aprovechemos el momento para cambiar el rumbo, los hábitos, las maneras. Mirar al norte tiene que darnos la pauta, el aire frío va a entrar y saldrá renovado. Es el momento. Busquemos un asiento cómodo, la hamaca si prefieres, miremos un momentito atrás y hablemos de lo que está por delante. Somos capaces de inventar otro camino, nosotros ideamos a diario. O pensemos en otra forma de caminar, aunque sea cabeza abajo. Busquemos un lunes repleto de cosas que hacer para parar y comprobar lo poco que importa lo que parece importante. Miremos al norte, tiremos unas cuantas horas y aprovechémoslas como nunca, como las últimas en el mar antes de volver.

martes, 6 de septiembre de 2011


Vamos tirando. De acuerdo con tu última entrada, caminante-no-hay-camino-sino-estelas-en-la-mar.

Pero quedan las imágenes de ese paso por la vida, tu amiga que se va, los azules que se nos pegaron, los besos que nos dimos.

Bailaremos hasta que no podamos más.


viernes, 2 de septiembre de 2011


No quiero ser pedante ni caer en la cursilería, como una de esas postales con frases hechas que te ponen colorada la cara. Es solo que tengo que decir que echaré de menos a mi amiga, que ya lo hago.

Ya sé que lo mismo que en fútbol son once contra once, así es la vida, y que no se acaba el mundo, pero el mío se achica un poco.


Y que no sé cuánto tiempo pasará hasta que se me quite el nudo en la garganta cada vez que lo pienso.

miércoles, 24 de agosto de 2011


Navegando en el mar las cosas parecen más cercanas de lo que realmente están. A veces uno piensa que está llegando a algún sitio pero aún le queda un buen rato de remar para conseguirlo. Más o menos esa sensación tengo ahora con mi futuro próximo.

Las cosas que están a punto de suceder se me están echando encima sólo aparentemente. Los días de espera parece que son cada vez menos pero se vislumbran duros y difíciles. No sé qué pensar.

Estoy a punto de convencerme de algo y no sé cómo lo voy a digerir. Me cuesta mantener el optimismo y me noto forzado en muchas cuestiones en las que normalmente habría tirado para adelante sin problemas.

¿Estoy perdiendo la frescura? Si es así, por favor, que alguien me lo diga antes de que empiece a amojamarme. Luego es más difícil volver a ser flexible...

sábado, 2 de julio de 2011

El solsticio de verano nos deja turulatos, ese calor, ese máximo de luz, ese verano en puertas. El solsticio huele a mar, a ese mar que nos arremolina la memoria a todos.

A veces uno tiene ganas de llorar de todo lo que nos ocupa la cabeza y no vale nada. Habría que darse al vino y al baile más a menudo para exorcizar los problemas y pasar el fuego, aunque a veces duela.

Cuando no haya nada que reír estaremos muertos, pero eso no va a pasar mañana. De momento hay que hacer buenos guiones para que la vida nos haga gracia. Y creérnoslo.