La posición del dedo corazón en esta radiografía no debe entenderse como ofensiva o soez: eran instrucciones de la doctora que dirigía la toma. Me sorprende el descaro de la falangeta ante la rectitud de la falange y la falangina, tan acopladas.
Me asusta lo delgado que estoy si me considero en el nivel óseo. La carne me sienta bien.
Con la férula no me puedo poner guantes. A ver qué me invento para no perder los dedos por ahí.
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